La Gestión Comunitaria como su nombre lo indica, se encarga de las buenas relaciones con la comunidad; así como la participación y la convivencia, la atención educativa a grupos poblacionales con necesidades especiales bajo una perspectiva de inclusión, y la prevención de riesgos.

De acuerdo al MEN (2004) es conocida como la “misión vital”. Las instituciones educativas como focos culturales de las comunidades deben definir, mantener y hacer seguimiento a la manera como interactúa con su medio social y productivo donde están inscritas. Esto significa que las instituciones educativas deben tener la capacidad para realizar lecturas pertinentes de los contextos que la rodean, identificando los problemas que las realidades presentan. Esto conlleva a asumir posiciones estratégicas de intervención que llenen las expectativas de las comunidades.

Esta gestión es el puente en la interacción de la Institución Educativa con el medio social y productivo de acuerdo al contexto donde se desempeña. Desde el enfoque de Educación Inclusiva esta interacción, que articula las necesidades y expectativas del medio con las posibilidades de las instituciones, centra su atención en el reconocimiento de la diversidad, en el favorecimiento del respeto y protección de los derechos humanos, en el fortalecimiento de la participación de todos sus miembros desde la equiparación de oportunidades, y en el establecimiento de relaciones cooperativas que posibiliten la cohesión social y el progreso de todos los individuos que la componen.

El liderazgo en esta gestión traza una línea para definir las estrategias con las que se atenderán las necesidades de la comunidad educativa y prestará especial atención al acercamiento de aliados estratégicos que contribuya al mejoramiento de las condiciones de vida de la comunidad.

La institución reconoce en su comunidad las necesidades presentes para así ofrecer programas y actividades de proyección social de acuerdo al contexto y con su naturaleza institucional y debe estar preocupada por repensar la relación sociedad – escuela – familia para poner en marcha un paquete de alternativas que visualicen su lugar como formadora de ciudadanos, dando relevancia a la función docente en la reconstrucción del ámbito de la democracia y de la comunidad.